FEU: Un sueño hecho realidad

En algunos días la organización de masas más antigua de Cuba cumplirá 95 años. Para la FEU, se hace imprescindible rememorar su historia: sus pasos de fiel aliada a la Revolución. Así los miles de integrantes de la Federación Estudiantil Universitaria evocarán la fructífera historia, de quien ha sido y será la vanguardia indiscutible de la juventud universitaria cubana.

Génesis: Los manicatos

El 30 de septiembre de 1921 Julio Antonio Mella matriculó la carrera de Derecho en la Universidad de La Habana, única existente en el país. Hubo varias cosas que le desagradaban como la falta de una verdadera unidad entre los estudiantes de las distintas facultades. Además, los alumnos de los años superiores agredían a los de primero en el inicio de curso, en las llamadas novatadas, algo que siempre le pareció un insulto a la dignidad humana.

Para colmo, los profesores reaccionarios alentaban el otorgamiento del título Doctor Honoris Causa al embajador estadounidense, célebre por su injerencismo.

Con una treintena de condiscípulos de distintas facultades, de conducta intachable y casi todos deportistas destacados, Mella creó en 1922 la fraternidad de los 30 manicatos, palabra aborigen que significó el primer grito de rebeldía contra la opresión colonial. Por unanimidad los fraternos eligieron a Mella como su jefe, bajo el título de Hermano Mayor.

De enseña, escogieron un triángulo rojo marrón, desde entonces color distintivo del movimiento estudiantil universitario, con tres equis blancas (30 en números romanos).

Una de las primeras misiones de los manicatos fue la erradicación, por la fuerza, de las novatadas en el curso 1922–1923, lo que le granjeó las simpatías de los recientes ingresos. Por aquellos días se popularizó el tradicional grito que aún hoy se escucha en los predios universitarios de la Universidad de La Habana: “¿Quién vive? Caribe ¿Quién va? Universidad ¿Quién domina? La colina”

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En ese mismo curso 1922–1923, entre los estudiantes predominaba el criterio de que era ya imprescindible hacer cambios radicales en la Universidad, sobre todo, actualizar algunos arcaicos y obsoletos programas de estudio.

Los apoyaban en esa idea profesores de prestigio y mérito como los mambises Eusebio Hernández y José Valera Zequeira (ambos de medicina); el pedagogo Alfredo Aguayo y el historiador y abogado Evelio Rodríguez Lendián.

El detonante fue un incidente con un profesor corrupto en la Escuela de Medicina. El claustro dominado por los reaccionarios, apoyó mayoritariamente al pésimo docente. Representantes de las asociaciones de alumnos de las cinco escuelas existentes (Medicina, Letras y Ciencias, Farmacia, Derecho y Odontología) constituyeron el 20 de diciembre de 1922 el Directorio de la Federación de Estudiantes de la Universidad de La Habana.

El primer turno en la presidencia le tocó ocuparlo a Felio Marinello, un ferviente luchador por la Reforma Universitaria. Le sucedería a partir del 20 de febrero José A. Estévez, en su condición de vicepresidente primero. Como secretario, “electo con general beneplácito”, designaron a Julio Antonio Mella; de tesorero, a Félix Guardiola. Los cuatro pertenecían a los manicatos, al igual que nueve de los vocales de la Directiva.

Luego del surgimiento de la FEU, los alumnos comenzaron a exigir en la prensa de la época, además de la reforma de los planes de estudios, la autonomía universitaria y la participación del alumnado en el gobierno del centro.

Nuevos días se acercaban para la universidad cubana.

Continuará…